Ojos de gata

Detrás de Ojos de gata hay unos ojos de mujer que escudriñan el mundo y unas manos que hilan con palabras lo que la observación aguda ha ido revelando. Y hay una voz serena para plasmar los versos, que no por ello están exentos de ironía, dulzura, alegría, nostalgia.

Bienvenidos a la poesía de Diana Isabel Pizarro Cano.

 
A LA ORILLA DE TU EXILIO

 
Una parte de mí sigue sentada
a la orilla de tu exilio.
Espejismos de ti
prolongan los vestigios
de tu olor en el viento.
Artilugios de tus manos
cuelgan de las repisas
donde esa parte de mí
guarda el pasado descompuesto.
Esquirlas de tu risa
forman un campo minado
en medio de las sienes
de esa parte de mí que te desea.

La otra parte
camina descalza por los charcos tuyos,
se viste de roble
y deambula por la ciudad
ignorando tu rastro en las paredes.

Hay nubes de lluvia
sobre la acera opuesta
y esa otra parte de mí
eleva cometas cargadas con tus cosas.
Aquellas bocas grises
devoran las cometas y las cosas tuyas;
las desaparecen a navajazos líquidos.
Y esa parte de mí que no te espera
se sienta también a la orilla de tu exilio
viendo cómo te esfumas bajo los edificios
donde las partes de mí
en las que me divides
se reúnen sin ti a des-amarte.

 
MUJER A LA SOMBRA DE SU PIEL

 
Érase una vez lo abominable
agrietando los cristales azules de unos ojos.
La herejía asesina que delinque
en el nombre del Padre,
la maleza antropófaga
que brota del vientre,
las cicatrices supurantes
curadas a medias
con licor y agua bendita.
Érase una vez
la sonrisa de un ángel perdido,
las manos que moldean la impudicia
y hacen nacer lo bello,
la blancura de una mujer de polvo y bruma,
de lágrimas y sudor,
de una mujer sin silueta a la sombra de su piel.

 
REMEMBRANZA

 
Una puerta
para las huellas dactilares.
Una silla
para la curvatura de la espalda.
Una vasija
para el aroma de sándalos nocturnos.
Una ventana
para el viento de la tarde campesina.
Una fotografía
para el brillo de unos ojos de laguna.
Una mesa
para la vendimia de palabras.
Un baúl
para los fragmentos de alegría.
Un candelabro
para el calor de una sonrisa.
Un tocadiscos
para el ritmo de los cuerpos que fluyen.
Una cama
para la vida que cabe en un instante.
Un poema
para la memoria
de las cosas con alma
que deambulan
por los rincones de la casa.

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2 comentarios en “Ojos de gata

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